viernes, 23 de octubre de 2026

Me aburrí del balonmano femenino

Me aburrí del balonmano femenino

Me aburrí de hablar de balonmano femenino.

Cualquier entrenador autodidacta desautorizado por el sistema conoce el bajísimo nivel de los entrenadores, no solo en balonmano.

A mi edad me dedico a investigar los problemas físicos que provocan los estiramientos y además experimento métodos de entrenamiento.

Ya no veo balonmano femenino.

Me siento liberado por ello.

Me dedico a escribir novelas románticas contando lo buenas que son las mujeres. 

Parece que nunca han hecho un roto.

Estoy escribiendo una novela romántica de balonmano femenino.

En ella escribo las tácticas del juego romántico a la entrada de los vestuarios.

Voy por el capítulo catorce. 

El bloque de lo que estoy contando echa humo por todas sus páginas.

Arde con muchos colores.

Soy prolífico desde que dejé de escribir de balonmano femenino.

Estuve ensayando la velocidad de crucero en una elíptica del gimnasio.

No, no os voy a enseñar cómo funcionan las equivalencias en la cinta de correr ni en la elíptica.

Pero existen equivalencias importantes con correr en la cancha.

La elíptica tiene un montón de secretos que la diferencia de la cinta de correr.

En la inclinación y en la resistencia.

En mis experimentos llegué a correr (con mi sistema de intervalos) a una velocidad de 35 kmh aproximadamente, durante un kilómetro, con una inclinación de 18% de subida.

Previamente he experimentado con mi sistema de pesas en pirámide hasta sumar un porcentaje total muy alto de peso, que ronda las 90 y 100 toneladas.

O sea, entre 90 y 100  toneladas todos los días en 40' minutos usando siete máquinas.

Una vez que lo logré me metí en la elíptica.

Ahora mismo estoy experimentando con un ejercicio de carrera muy lento de aproximadamente de 120 pasos por minuto.

He llegado a correr 7 km en menos de una hora con tal de saber el porcentaje de sudor que ha acumulado mi camiseta antes de colarla en la lavadora.

También he averiguado por qué se genera bloqueo por la alta tensión muscular en la mayoría de los estiramientos.

Que estires no asegura que tu estiramiento no te provoque bloqueo muscular.

He aprendido cómo hacerlo para que no ocurra.

Sin embargo yo estoy tranquilo porque nadie me va a dar una cátedra.

Ni ningún puto académico "pata chula" logrará robarme lo experimentado.

No me hace falta ver balonmano femenino.

Sabía que los preparadores/entrenadores en tiempos del franquismo tenían más nivel que los de ahora.

Los equipos españoles siguen sin comerse una copa en la European League.

No pasan del nivel de relleno en la European Cup.

Y que la selección sigue sin dar la talla en los compromisos internacionales.

Así que prefiero contaros sobre la protagonista del libro que estoy escribiendo para publicar en Amazon.

Cuento la historia de la Pepa y yo, mi yo ficticio y romántico duro de conquistar.

Mi tía, la hermana mayor de mi padre, se llamaba Pepa, y yo nací con hipoacusia severa como ella.

Pero el personaje femenino no tiene hipoacusia severa y es jugadora de balonmano.

Las historias están basadas en un cúmulo diverso de mis experiencias.

Arden mis expectativas con varias mujeres de armas tomar que me hicieron el gran favor de echarme o expulsarme de su lado. 

Generar controversia en una trama muy complicada me encanta.

Ya que en balonmano se ejerce la dictadura de las mandonas que en el relato llamo madonnas.

La madonna jefe es el punto más severo al que pueden llegar las mujeres que necesitan tratamiento psiquiátrico.

Lo más severo de una jugadora de balonmano sucede cuando sufre un trastorno en el que pretende la esclavitud de un hombre como fuente de ingresos.

La guerra de toallas de las jugadoras persiguiéndose es otra imagen romántica en favor de las jugadoras dominantes.