Ayer se jugó el partido entre el Málaga Costa y el Zendal Porriño en el pabellón de Carranque en Málaga.
Fue un partido trepidante cuyos detalles pasan tan rápidos que los aficionados son incapaces de captar.
Se capta los movimientos de las jugadoras en ese juego de intercambios de pelota que a mí no me gustan mucho.
Eso no quiere decir que a veces no sean necesarios. Pero solo a veces.
Pasarse de rosca con tanto intercambio es un gran gasto físico.
Yo soy más de "Un...dos...tres..", y penetrar en la defensa en ataque de guerrillas cuerpo a cuerpo.
Algunos técnicos no son conscientes del gran gasto que representa pasearse por la periferia pasándose el balón.
Me recuerda a estos corredores que calientan antes de correr una carrera de fondo de élite.
De tanto calentar yendo y viniendo, antes de que den la salida se han corrido a lo tonto cinco kilómetros 🤣
El partido entre el Málaga Costa y el Zendal Porriño estuvo repleto de pizarras intrigantes.
Los vals que ejecutan los equipos en DHF a veces dejan mucho baile y poca ejecución.
Las pizarras están para buscar la forma de arrastrar a las defensas abriendo huecos.
El Málaga Costa jugó a verlas venir y el Zendal Porriño a no descolgarse y mostrarse competitivo sin su estrella.
Lo mismo que perdió con el Málaga jugando de forma tan agresiva, le ganará a alguno de los equipos de cabeza.
Nada más hay que ver lo mucho que fallaron en situaciones forzadas casi sin aire frente a Castellanos.
Cuanta más condición física, más aliento y capacidad para respirar en momentos críticos que cortan la respiración.
Cuando se entrena anaerobia, se entrena el aliento, la capacidad de que no falte aire en situaciones especiales.
En balonmano femenino, hacer un gran esfuerzo para entrar por la defensa rival, tiene un pago muy alto en el rpm (ritmo de respiraciones por minuto).
De hecho, el estrés se representa con los datos de los ritmos cardíacos.
Cuanto más estrés, más altos son los ritmos cardíacos, y más alto los ritmos rpm.
En los límites del entrenamiento el rpm ya no crece, y entonces las jugadoras juegan con deudas respiratorias.
Eso quiere decir que tal vez no tengan la suficiente fuerza para tirar a portería o lo hagan en una posición forzada.
Hay que saber distinguir los fallos por situaciones forzadas de las que no lo son.
Se puede llegar a una situación forzada plena para disparar a puerta y colar el balón si la jugadora está fina.
Si no lo está, será víctima de una situación forzada que el balón apenas salga con acierto de las manos.
Las pizarras no pintan nada en esas situaciones.